
GLORIA MENDAROZQUETA
Pinto desde la fractura y la fusión. Me interesa ese lugar en que la forma se disuelve y vuelve a nacer, donde la identidad se reconstruye con delicadeza, como si el alma pudiera hablar entre capas.
No busco complacer al discurso ni encajar en estructuras prefabricadas. Mi lenguaje nace del silencio, de lo que siento en el cuerpo, del rastro de una emoción que insiste en quedarse.

Trabajo con óleo fluido y estructuras abstractas porque me permiten ir más allá de la representación: me llevan a ese espacio donde lo humano no necesita ser explicado, solo sentido. Fragmento rostros no para romperlos, sino para revelar lo que está detrás: vulnerabilidad, memoria, transformación.

No creo en el arte que necesita traducirse para ser legítimo. Creo en el arte que conmueve sin pedir permiso.
Mi pintura es un acto de resistencia suave, un intento de habitar lo poético en un mundo que lo olvida.